Esta Navidad regala naranjas y mandarinas

La Navidad ya está aquí y llegan días de comidas copiosas, momentos de reunirse con la familia, disfrutar junto a los amigos… y como cada año llega la época de regalar. Y siempre surge la misma duda, ¿qué regalo compramos?

¿Por qué no regalar una dosis extra de energía con Naranjas Quique? Esta Navidad sé el más original regalando productos frescos de la huerta valenciana. En Naranjas Quique recolectamos nuestros cítricos al recibir tu pedido y en 24 horas las entregamos en tu hogar para que disfrutes de la calidad de las mandarinas y naranjas valencianas.

Según El Mundo, “las mandarinas ganan la batalla al turrón”, ya que señala que “un kilo es la cantidad de mandarinas que consume cada español en diciembre. La navidad huele a este cítrico, que hace de este mes su agosto y se mezcla en el carro con el buen vino y los langostinos, por ese orden”.

Naranjas en Navidades

Como vemos el consumo de mandarinas incrementa en estas fechas, y es que junto a las naranjas podemos consumirlas de muchas formas. A gajos, en zumo, en recetas elaboradas… ¡Y son perfectas para contrarrestar los atracones de estos días de fiesta!

Entra ya en nuestra web y haz tu pedido online, disponemos de packs para que regales producto surtido. Recuerda que también cultivamos granadas y aguacates. Crea tu propia caja regalo y esta Navidad apuesta por una alimentación sana.

En Naranjas Quique queremos que hagas el regalo más fresco y sabroso. Con nuestras naranjas y mandarinas estarás cuidando la salud de los que más quieres.

¡Esta Navidad regala salud!

Conoce el árbol genealógico de los cítricos

Cuando te tomas un zumo de naranja con las fantásticas piezas que tenemos en Naranjas Quique, exprimes un limón o simplemente degustas el sabor de una mandarina, seguro que solo estás pensando en que son frutas sin más. Sacadas de sus árboles correspondientes y que llegan a tu mesa para que disfrutes con ellas. Pero, tras estos cítricos, se esconde una historia fascinante. Por mucho que pienses que este tipo de alimentos son habituales, la realidad es que, para llegar a nosotros, han tenido que pasar por innumerables guerras, batallas o conquistas. Los expertos aseguran que estos cítricos llevan siglos y siglos paseándose por el mundo y han estimado que la primera fruta de esta familia que se conoce data de hace 8 millones de años, aproximadamente.

Como si de un árbol genealógico se tratase, los cítricos también tienen padre y madre, pero no son unos progenitores cualquiera, son también otros cítricos, aunque claro, a lo largo de la historia se han ido modificando hasta llegar a ser como los conocemos hoy en día. ¿Quién es el padre de la naranja?, ¿cómo sabemos la identidad de la madre de la mandarina? Vamos a descubrirlo.

Conociendo la historia de la naranja

Comenzaremos hablando de la naranja, puesto que es una fruta muy consumida en la actualidad y nuestro producto estrella en Naranjas Quique. En concreto, la que es dulce es muy popular y este producto nació de la unión entre una mandarina y un pummelo. No debemos confundir esta fruta con el pomelo, puesto que este es el hijo de la que fuera la madre de la naranja dulce. Así lo ha confirmado Manuel Talón, director del Centro de Genómica del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias, quien explica que esta primera unión entre estos cítricos se produjo hace unos 3000 años en el sudeste de Asia, o lo que es lo mismo, lo que hoy conocemos como la China occidental. Parece ser que el padre de la naranja era una mandarina salvaje, con un aspecto repleto de semillas y que se hacía prácticamente incomestible, sobre todo por su fuerte sabor ácido. Por su parte, la madre de la naranja dulce, el pummelo, era mucho más agradable. De la unión nacería la naranja, que empezó a cultivarse en China y a partir del siglo XV, llegó a nuestro país, gracias a los mercaderes de Italia y Portugal.

¿Qué pasa con la mandarina? ¿Y con el limón?

Tanto Talón como su equipo han estudiado más de 30 especies de cítricos y también han aportado datos sobre la mandarina. En esta ocasión, esta fruta es hija de una naranja dulce, que haría la función de padre y otra mandarina pero salvaje, que sería la madre. A España llegó esta sabrosa fruta a mediados del siglo XIX, de la mano del Conde de Ripalda. Por su parte, el limón es otro de los cítricos más populares y nos ha asombrado conocer el padre de esta famosa fruta, ni más ni menos que una naranja dulce. En cuanto a la madre es algo más desconocida, puesto que se trata de la cidra. Un producto que no es tan popular hoy en día, pero que se utilizaba muchísimo en la Edad Media en medicina.

Cómo hacer un postre de pastel frío de naranjas para Navidad

Las cenas navideñas, como todos sabemos, suelen ser muy abundantes y pesadas. Por este motivo, cuando vienen invitados a casa a comer o, sobre todo, a cenar, queremos que disfruten con la comida, se vayan con buen sabor de boca y que no acaben tan llenos que se duerman antes de empezar a cantar los villancicos.

Por eso, es muy importante compensar la pesadez de las comidas navideñas con un postre fresco y ligero, que nos ayude a hacer bien la digestión y que ofrezca una opción sabrosa y dulce para el postre.

Hoy os traemos una receta que os va a encantar, con base de naranja pero un poco diferente a lo que estamos acostumbrados: un pastel frío de naranjas. A continuación, os dejamos la receta para que la podáis disfrutar en vuestra propia casa.

Pastel frío de naranjas

Un pastel frío de estética impecable y con un sabor maravilloso.

Ingredientes:

10 naranjas para conseguir ½ litro de zumo de naranja

½ litro de nata líquida

6 cucharadas de azúcar

1 bote de leche condensada (370 g)

11 láminas de gelatina neutra

Caramelo:

6 cucharadas soperas de azúcar

Preparación:

Paso 1.

Lo primero que haremos será preparar el caramelo de nuestra tarta. Eso sí, en vez de prepararlo con agua, lo haremos con un 60 ml de zumo de naranja. En un cazo a fuego medio pondremos las 6 cucharadas de azúcar junto al zumo y removemos hasta que la mezcla quede de un color tostado.

Cuando esté listo, rápidamente lo volcamos en el molde que usaremos para hacer el pastel y lo repartimos bien por todo el fondo.

Paso 2.

En un plato hondo, ponemos abundante agua e hidratamos ahí las 11 láminas de gelatina durante un rato.

Paso 3.

En un cazo grande a fuego medio, añadimos el medio litro de nata junto con el zumo de naranja, el azúcar y la leche condensada. Removemos bien hasta que se forme una mezcla homogénea.

Paso 4.

Una vez nuestra mezcla principal empiece a hervir, le bajamos el fuego hasta que ya no hierba y, en ese momento, añadimos la gelatina que tendremos ya hidratada. Removemos toda la mezcla hasta que vuelva a quedar homogénea.

Paso 5.

Echamos toda nuestra mezcla en el molde que teníamos preparado con el caramelo y dejamos enfriar una hora, más o menos, para no meter el pastel caliente en la nevera.

Cuando esté más o menos frío (o templado), metemos el molde en la nevera y lo dejamos ahí, por lo menos, 6 horas. Es importante dejarlo cuanto más tiempo mejor en la nevera, para que cuaje a la perfección y tenga una textura deliciosa.

Paso 6.

Desmoldamos el pastel en una fuente, justo antes de servirlo para comer, para que tenga una temperatura fresca y decoramos con un poco de menta o fruta escarchada. 2017

La mandarina como antídoto contra los resfriados

La mandarina ha sido siempre un clásico de las frutas de invierno. Junto con su “prima” la naranja, las dos forman un dúo imprescindible para pasar estas fechas tan frías. Por la cantidad de vitaminas y sustancias beneficiosas que aportan a nuestra salud, las mandarinas se han convertido en un imprescindible del invierno, ayudándonos a mejorar nuestras defensas y a prevenir los resfriados.

Además de aportar un montón de sustancias beneficiosas para nosotros, las mandarinas nos ayudan muchísimo a mantenernos sanos y ayudan especialmente a partes de nuestro cuerpo como los huesos o los dientes.

Un clásico en tu dieta y en la de tu familia

Como ya sabemos, durante el invierno, nuestra ingesta diaria de Vitamina C debe aumentar para mantener nuestro sistema inmune alerta y evitar coger tantos resfriados tan incómodos.

Tanto para el caso de las personas adultas como en el caso de los niños y las personas más mayores, consumir mandarina durante los meses de más frío será realmente determinante para la salud de su organismo.

Además de que nos ayudan a mantener a raya a nuestras defensas, lo cierto es que la mandarina es una fruta dulce y de sabor delicioso, que no nos costará incluir en nuestra rutina alimentaria. De todas formas, la mandarina también es perfecta porque es muy fácil poder comerla en cualquier situación.

En resumen, la mandarina es una fruta riquísima, que puede ser muy determinante a la hora de conservar una buena salud, sobre todo, de cara a los meses de frío, donde son más comunes las enfermedades relacionadas con la gripe o los virus más comunes que provocan resfriados.

Consúmela a diario

Los motivos para consumir mandarina con más frecuencia van desde por su sabor hasta por sus maravillosas propiedades que ayudan a nuestro sistema inmunológico a estar preparado para el invierno.

Lo más importante, dejando a un lado estos motivos, sería poder introducirla en nuestra rutina de comidas diarias. Lo cierto es que la mandarina es una fruta tan versátil que podemos consumirla casi en cualquier momento del día.

Por ejemplo, para los niños más pequeños, es un recurso maravilloso para que tomen durante el descanso de su clases en la mañana o para que coman una vez hayan terminado sus actividades extraescolares de la tarde.

Del mismo modo, a los adultos también nos puede servir para hacer un break en la mañana, para tomar después de comer, en la cena o, incluso, en la merienda o al salir de trabajar.

Más recetas con mandarina

Aunque cuando pensamos en comer mandarina solo se nos ocurre comerla en pieza de fruta o en zumo, lo cierto es que podemos emplear estos dos elementos en muchos más platos de los que pensamos.

Por ejemplo, se puede añadir la mandarina en trozos a una ensalada o utilizar el zumo de la misma para aderezar una ensalada o un puré de verduras.

Acerca de la naranja Moro

La naranja Moro

Al parecer, las naranjas Moro se empezaron a cultivar a principios del siglo XIX en la zona alrededor de Lentini, en la provincia de Siracusa, en Sicilia. Todo apunta a que se trata de una mutación de los brotes del conocido como “Sanguigno”.

 

La principal característica de esta variedad de naranja es que su pulpa es la más oscura de todas las naranjas sanguinas que existen. La pulpa de la naranja Moro puede ir desde el color naranja veteado con color rubí hasta el bermellón, pasando por el carmesí casi negro.

 

Por otra parte, esta modalidad de cítrico tiene una piel bastante gruesa de color rojizo brillante con un grano medio que se aprecia al tacto. Cuando se degusta, se nota también un sabor mucho más intenso que las demás variedades y un aroma también más fuerte.

 

A la hora de describir el gusto, las naranjas sanguinas Moro son ácidas con un punto de dulzor. El olor que desprenden recuerda al de una frambuesa.

 

Propiedades nutricionales

La naranja Moro no sólo es una explosión de sabor sino que también tiene importantes propiedades nutricionales y preventivas para la salud. Investigaciones actuales apuntan que las naranjas sanguinas son un importantísima fuente de vitamina C – en torno al 130% de la cantidades recomendadas.- Además, su pigmento rojo, la antocianina, es un potente antioxidante que ayuda a reducir los riesgos asociados a muchas dolencias, incluyendo enfermedades relacionadas con la edad.

 

Condiciones climáticas únicas

La naranja Moro es una variedad de naranja siciliana junto a la Tarocco y Sanguinello y todas ellas son originarias de la zonas montañosas y de las llanuras que rodean el volcán Etna, en Sicilia.

 

Las temperaturas de esta región que varían desde la intensa luz del día hasta las temperaturas gélidas de la noche junto a unas lluvias moderadas y un suelo rico y fértil hacen que la naranja Moro y el resto de variedades de naranjas sanguinas sicilianas adquieran estas características únicas de sabor, olor y, sobre todo, color.

 

La naranja roja siciliana está claramente conectada con su entorno natural mediterráneo y da como resultado una fruta con un sabor excelente y único que no puede imitarse. Estos factores sitúan a Sicilia como el mayor productor del mundo. Por ello, la Unión Europea ha catalogado la zona de Sicilia oriental como lugar geográfico protegido para que pueda seguir cultivándose tanto la naranja Moro como el resto de variedades de cítricos sanguinos.