La mandarina como antídoto contra los resfriados

La mandarina ha sido siempre un clásico de las frutas de invierno. Junto con su “prima” la naranja, las dos forman un dúo imprescindible para pasar estas fechas tan frías. Por la cantidad de vitaminas y sustancias beneficiosas que aportan a nuestra salud, las mandarinas se han convertido en un imprescindible del invierno, ayudándonos a mejorar nuestras defensas y a prevenir los resfriados.

Además de aportar un montón de sustancias beneficiosas para nosotros, las mandarinas nos ayudan muchísimo a mantenernos sanos y ayudan especialmente a partes de nuestro cuerpo como los huesos o los dientes.

Un clásico en tu dieta y en la de tu familia

Como ya sabemos, durante el invierno, nuestra ingesta diaria de Vitamina C debe aumentar para mantener nuestro sistema inmune alerta y evitar coger tantos resfriados tan incómodos.

Tanto para el caso de las personas adultas como en el caso de los niños y las personas más mayores, consumir mandarina durante los meses de más frío será realmente determinante para la salud de su organismo.

Además de que nos ayudan a mantener a raya a nuestras defensas, lo cierto es que la mandarina es una fruta dulce y de sabor delicioso, que no nos costará incluir en nuestra rutina alimentaria. De todas formas, la mandarina también es perfecta porque es muy fácil poder comerla en cualquier situación.

En resumen, la mandarina es una fruta riquísima, que puede ser muy determinante a la hora de conservar una buena salud, sobre todo, de cara a los meses de frío, donde son más comunes las enfermedades relacionadas con la gripe o los virus más comunes que provocan resfriados.

Consúmela a diario

Los motivos para consumir mandarina con más frecuencia van desde por su sabor hasta por sus maravillosas propiedades que ayudan a nuestro sistema inmunológico a estar preparado para el invierno.

Lo más importante, dejando a un lado estos motivos, sería poder introducirla en nuestra rutina de comidas diarias. Lo cierto es que la mandarina es una fruta tan versátil que podemos consumirla casi en cualquier momento del día.

Por ejemplo, para los niños más pequeños, es un recurso maravilloso para que tomen durante el descanso de su clases en la mañana o para que coman una vez hayan terminado sus actividades extraescolares de la tarde.

Del mismo modo, a los adultos también nos puede servir para hacer un break en la mañana, para tomar después de comer, en la cena o, incluso, en la merienda o al salir de trabajar.

Más recetas con mandarina

Aunque cuando pensamos en comer mandarina solo se nos ocurre comerla en pieza de fruta o en zumo, lo cierto es que podemos emplear estos dos elementos en muchos más platos de los que pensamos.

Por ejemplo, se puede añadir la mandarina en trozos a una ensalada o utilizar el zumo de la misma para aderezar una ensalada o un puré de verduras.